escríbanmelo ustedes

Con unas y con otros, amigo mío, la globalización contamina las bolsas y las mentes. Bocanadas de humo arrasan avenidas y algunos trasteros. Morirse uno de hambre, como a miles se mueren por falta de alimentos, ya no conmueve a nadie, o conmueve a muy pocos. Para dar titulares y largar tela, una huelga de hambre (¡voluntaria!), en Cuba, protagonizada por un delincuente común, travestido de anti sistema, a los plumillas de conciencia estrecha se les despierta y aviva el ingenio. Pónganle a los delicados la equivalente oración por media o por pasiva. Aquí, entre nosotros, también hay presos que a veces hacen huelgas. Y, a veces, también mueren. Lo hemos visto. Pero esos, los nuestros, ¿qué quieren que les diga, siendo ellos tan delincuentes..?
Escríbanmelo ustedes. Más de uno - lo sé de buena tinta - ha de poner, sin el menor rubor: " Que se jodan". ¿A éstos les debo algún respeto?



